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Medinat al-Zahra

Cada sol tiene su ocaso. Todo nace y muere. Hombres, pensamientos, culturas y palabras. Ojalá el rio de los días no corriese.

SOLUCIÓN O FIN.

21-01-2006




-Oye, ¿Has escuchado que Irán quiere tener armas nucleares?

-Si, algo he leído.

-Es que eso no se puede permitir. ¿Cómo le vas a dar un arma nuclear a un moro? Saltaremos todos por los aires.

-Ya, pero tampoco es normal que los demás países si tengan armamento nuclear y al mismo tiempo quieran prohibir que lo tengan los demás.

-Hombre, pero no es lo mismo. Yo prefiero mil veces que lo tenga Estados Unidos antes que Irán.

-Pero es que hasta día de hoy, los únicos que han utilizado una bomba nuclear han sido precisamente ellos.

-¿Hiroshima? Eso fue necesario para terminar la guerra. No había otra salida.

-Se terminaría el problema, pero no se solucionó. Es más, durante la guerra fría sobraban el 99% de bombas nucleares, pues con la suma de todas se podía destruir el planeta cien veces.

Es fácil poner fin a los problemas, pero solucionarlos es arena de otro costal. Por ejemplo, imagina que tu ordenador empieza a darte errores continuos que impiden trabajar con él. Podrías optar por tirarlo a la basura y comprarte uno nuevo. Eso es una manera eficiente de terminar el problema, sin embargo nadie te asegura que ese mismo inconveniente te surja en el ordenador nuevo, ¿no? La verdadera solución seria profundizar en la raíz del asunto para encontrar aquello que genera el error.

Lo mismo pasa con las guerras. La verdadera solución se tendría que hacer de tal forma que no afectara a la convivencia pacifica con los demás.

Si no es así, tendremos que prepararnos para vuelta del mismo problema.



Por José .M Hidalgo | # enlace | Comentarios (1) | Referencias (0) | En: Zaguán

LA CIUDAD

13-01-2006



Todo hombre lleva una ciudad inscrita en el corazón; la de los recuerdos de la infancia, la que guarda en su seno una casa, una calle, con rumores de niños jugando, olores de comida recién hecha escapando por las chimeneas, el martilleo de la lluvia en los tejados, el calor del hogar en invierno, el refugio del fuego exterior en los veranos; pregoneros mañaneros, parloteos de vecinas, riñas, canturreos y carcajadas. Una ciudad que en cada esquina, en cada plaza, guarda el misterio del pasado y el presente; en un aroma, en un sonido, en el sol de la tarde sobre una pared; en el raro espacio del tiempo detenido, capaz de evocar el recuerdo más dulce. Para cada uno, su ciudad reserva una atmósfera cálida y hospitalaria que no podrá hallar en ninguna otra parte del mundo; que cuando se está lejos sabe presentarse en los sueños, como llamando al retorno. Y especialmente, cuando se está en el final de la vida, viene a recordarnos en qué lugar nos aguarda un pedacito de tierra acogedora para envolver amorosamente el descanso de los huesos.

Jesús Sánchez Adalid.
“El Mozárabe”



Por José .M Hidalgo | # enlace | Comentarios (0) | Referencias (0) | En: El Rabal

LA ESFERA ANDALUZA

09-01-2006


Página web del autor de la imagen.

Mientras recogía las sucias bragas del suelo, sus pensamientos discurrían por ríos caudalosos cuyas aguas crujían entre peces rojos con morros hinchados y besucones. «La esfera es finita. Empieza y acaba en ella misma.» Decía recordando la última noche. «Pero los meridianos y los paralelos… Redondas. Curvilíneas.» Dudaba chupándose un dedo con las bragas en la mano. «Si las resigo con la punta de un lápiz o una uña, no sabré detenerme. Daré vueltas y vueltas infinitamente.» Sentenciaba oliendo las bragas sucias y seguía preguntándose. «¿Dónde se encuentra la derecha o la izquierda de la esfera? Girando, girando, la derecha es la izquierda y el arriba es el abajo.» Se respondía mojando las bragas con leche de soja y azúcar. «Dentro de la finitud esférica se encuentra cómodamente implantada la infinitud del trazo, el giro indefinido en un plano de curvatura positiva. Parece que la definición de la propia esfera consista en su interna indefinición lineal.» Finalizaba sus cavilaciones la andaluza comiéndoselas.



Sheila


Por José .M Hidalgo | # enlace | Comentarios (0) | Referencias (0) | En: Andalucía

CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS

15-11-2005
Miguel Hernández


Sitio web del autor de la imagen.

ROPAS CON SU OLOR

Ropas con su olor
paños con su aroma.

Se alejó en su cuerpo,
me dejó en sus ropas.

lecho sin calor,
sábana de sombra.

Se ausentó en su cuerpo.
Se quedó en sus ropas.

***

Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.
Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.
Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.
Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.
Ausencia en todo pruebo:
tu boca me destierra.
Ausencia en todo siento:
ausencia, ausencia, ausencia.



***

Miguel Hernandez, un hombre olvidado y derrotado que se pudre en la carcel escribe estos versos tristes y melancólicos con el amor ausente, el presagio de la muerte y la nostalgia de los suyos como temas principales.
Una poesía que inmediatamente el lector hace suya y siente como si él mismo hubiera pronunciado aquellas palabras.
Un libro perfecto para estos días grises de otoño.




Por José .M Hidalgo | # enlace | Comentarios (1) | Referencias (0) | En: Medina

LA NOCHE

14-11-2005




La noche se pasea
por la plaza plena
de luces y sombras.

La noche es una madre
que anhela arropar
su propia soledad.

Abraza al mundo, noche,
y con tu voz escondida
en el susurro del viento
hazme soñar con el día.
Por José .M Hidalgo | # enlace | Comentarios (0) | Referencias (0) | En: Poesía