BLAS INFANTE
4, 07 de 2005-07-07 de 2005
120 Aniversario
Blas Infante, forja de un ideal
JOSÉ MANUEL BUJANDA ARIZMENDI/
Diariovasco.com
http://www.diariovasco.com

Blas Infante conocido también como el padre del andalucismo nace en Casares, Málaga, en pleno estío, el 5 julio de 1885. Estas fechas veraniegas celebran pues el 120 aniversario de su venida al mundo. Su biografía (Blas Infante. La forja de un ideal andaluz. J. Antonio Lacomba. Fund. Blas Infante. 1983) viene a ser en buena parte la historia del esfuerzo por la recuperación de Andalucía, objetivo que inspira todo el quehacer de Blas Infante. Trazar su biografía viene a ser como bosquejar un pedazo de la historia de Andalucía en su esfuerzo por recobrar dignidad y justicia. Es cierto que quizás solo un hombre no decide el camino de la historia, pero sí hay ocasiones en que ciertas individualidades juegan un papel determinante en un momento histórico dado.
Blas de Infante considera España como una realidad plural y diversa resuelta en una forma peculiar de unidad. Opina que esa manera de percibir la unidad, clave para entender España, se conforma con caracteres distintivos que suman y conforman. Cree que la unidad que no tuviera presente esta variedad y pluralidad carece de autenticidad y que su ausencia incluso creará en el futuro sucesivas crisis políticas. Parte de una fe inquebrantable en Andalucía, conecta con los movimientos regionalistas españoles de finales del siglo XIX y principios del XX, enlaza con el andalucismo que, según Nieto Cumplido, se remonta a la Baja Edad Media, y que tiene sus manifestaciones más decididas en las «alteraciones andaluzas» de mediados de siglo XVII y en la Junta Suprema de Andújar de 1.883. Blas Infante no está inventando Andalucía, al contrario, recoge, rejuvenece y potencia una vieja aunque guadianesca realidad.
El final del siglo XIX en el que transcurre su infancia, es la época de la Restauración, el de las insurrecciones de 1883 y de 1886, son años difíciles que tienen colofón en el 98. Tiempos de crisis profunda del Estado, de problemáticas territoriales con el nacimiento del nacionalismo catalán, vasco y gallego. Tiempos de pésimas cosechas, de proletarización del campesinado y de hambre, de revueltas y de emigración. Tiempos en los que la depresión económica asola Andalucía
Blas Infante estudia en Granada Derecho y Filosofía y Letras. Por sus estudios entra en contacto con destacados especialistas del pasado del Al-Andalus. Contrasta el pasado esplendoroso de Andalucía y su presente dramático, desarrolla sus ansias de luchar por la redención de Andalucía, aumenta sus conocimientos sobre su historia, cultura y realidad. Decide que Andalucía va a ser un hálito medular en su vida. En 1906 gana las oposiciones a notarías, ejerce en Sevilla y entra en contacto con su mundillo intelectual, y a partir de entonces convierte Sevilla en la base y en el eje neurálgico de su acción andalucista.
El año 1915 es fecha clave del andalucismo, aparece la primera edición del Ideal Andaluz, el libro del andalucismo, libro en donde aparecen los fundamentos teóricos del movimiento, sus metas y objetivos, así como una reflexión sobre la trayectoria seguidas hasta el momento. Habla ya de la «sociedad de las regiones españolas» (Blas Infante. Antología de textos. Manuel Ruiz Lagos. Fund. Blas Infante 1983), señala los defectos del centralismo, lamenta el empobrecimiento de una Andalucía incapacitada y agonizante. Se propone levantar Andalucía, recuperarla, rehacerla y regenerarla. Y lo pretende hacer basándose en estos principios: 1- Despertando sus potencias dormidas y estimulándola en la lucha creadora. 2- Fortaleciendo sus cualidades, defendiendo su personalidad, despertando su patriotismo y su dignidad. 3- Encendiendo sus cerebros apagados mediante una acción pedagógica, intensa y adecuada. Y 4- Fortaleciendo la vida económica, devolviendo la tierra, arrancándola al tiránico régimen de propiedad existente. Entre 1916 se produce el despliegue del movimiento andalucista, así como la formulación de sus bases ideológicas, tanto en lo económico como en lo político. Se comienza ya a hablar de federalismo y se crea el primer Centro Andaluz en Sevilla, origen de los que fueron posteriormente apareciendo a lo largo y ancho de Andalucía. Precisamente es el Centro Andaluz de Sevilla quien publica un Manifiesto y un Programa Regionalista donde se formulan las bases de una política andalucista.
En 1923, con la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera el Gobierno central acaba con toda actuación andalucista. Los centros andaluces son cerrados y se prohiben la celebración de actos. En plena represión política Blas Infante se dedica a escribir, redacta sus Cartas Andalucistas como forma de mantener vivo el espíritu andalucista, tiempos de reflexión y de sombras pero también de contactos discretos y organización.
Es ya en 1930 con la caída de la Dictadura cuando el andalucismo y los demás nacionalismos catalán, vasco y gallego, renacen con renovadas fuerzas e intensa actividad, tiempos en los que Blas Infante participa en la vida política de una manera muy directa al amparo de una República recién nacida que acepta la tramitación de los estatutos de autonomía. Precisamente es a la consecución de un estatuto y una autonomía andaluza a lo que dedica sus mayores esfuerzos. Los acontecimientos se precipitan y a los centros andaluces le sigue la Junta Liberalista, asesorada por el Consejo Político Andaluz y por el Consejo Afirmación de Andalucía del que forman parte los intelectuales dedicados al estudio de los antecedentes históricos de Andalucía, así como de sus problemas presentes. El resultado de estos trabajos se difunde en los Ateneos, Centros Andaluces y en su órgano de expresión Andalucia Libre. Y así, La Junta Liberalista de Sevilla en mayo de 1931, solicita a la Diputación que convoque una Asamblea de Diputaciones andaluzas para crear una ponencia que elabore un proyecto de Estatuto Andaluz. Dicha Asamblea se celebra en Sevilla el 6 de julio y se acepta la idea propuesta: la mayoría de los Ayuntamientos consultados se pronuncia favorablemente para que se otorge a Andalucía una autonomía económico administrativa que le permita desenvolverse, libre del exceso del centralismo. En las elecciones de 1931 la candidatura andalucista expone los puntos esenciales: repudio del centralismo, defensa del federalismo y de los planteamientos autonómicos, rechazo del caciquismo y de los tinglados electorales, reforma económica y reforma de la justicia, libertad de enseñanza, libertad matrimonial y religiosa etc. Muchas de estas cuestiones se integran más tarde en el Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Andalucía.
El 2 de abril de 1936 la Junta Liberalista de Andalucía decide publicar con la máxima urgencia y distribuir masivamente el Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Andalucía. Para el desarrollo de la campaña los andalucistas crean la llamada Acción Pro Estatuto Andaluz con la colaboración de sindicatos, partidos políticos, y diversas entidades económicas y culturales. El 15 de junio a puertas del alzamiento militar Blas Infante escribe: «El Estatuto Andaluz será lo que quieran que sea todos los andaluces, pues a todos ellos venimos a llamar para que, con la sencillez y aún el simplismo que deseen, lleguen a delinear la figura de un Gobierno propio» (La identidad de Andalucía. Domínguez Ortiz. Granada 1976). Es detenido el 2 de agosto en su casa de Coria del Río donde celebra con su familia el santo de su segunda hija. Pernocta primero en un cuartelillo de la Falange, luego a manos de la policía y posteriormente en una prisión-cine improvisada. Ocho días más tarde, camino de Carmona, de madrugada, dedos anónimos aprietan el gatillo del crimen. Una descarga cerrada al borde de la cuneta ahoga el grito de ¡Viva Andalucía Libre! antes de que Blas Infante caiga muerto en el linde de una huerta. Ocurrió hace casi setenta años.
Blas Infante, forja de un ideal
JOSÉ MANUEL BUJANDA ARIZMENDI/
Diariovasco.com
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Blas Infante conocido también como el padre del andalucismo nace en Casares, Málaga, en pleno estío, el 5 julio de 1885. Estas fechas veraniegas celebran pues el 120 aniversario de su venida al mundo. Su biografía (Blas Infante. La forja de un ideal andaluz. J. Antonio Lacomba. Fund. Blas Infante. 1983) viene a ser en buena parte la historia del esfuerzo por la recuperación de Andalucía, objetivo que inspira todo el quehacer de Blas Infante. Trazar su biografía viene a ser como bosquejar un pedazo de la historia de Andalucía en su esfuerzo por recobrar dignidad y justicia. Es cierto que quizás solo un hombre no decide el camino de la historia, pero sí hay ocasiones en que ciertas individualidades juegan un papel determinante en un momento histórico dado.
Blas de Infante considera España como una realidad plural y diversa resuelta en una forma peculiar de unidad. Opina que esa manera de percibir la unidad, clave para entender España, se conforma con caracteres distintivos que suman y conforman. Cree que la unidad que no tuviera presente esta variedad y pluralidad carece de autenticidad y que su ausencia incluso creará en el futuro sucesivas crisis políticas. Parte de una fe inquebrantable en Andalucía, conecta con los movimientos regionalistas españoles de finales del siglo XIX y principios del XX, enlaza con el andalucismo que, según Nieto Cumplido, se remonta a la Baja Edad Media, y que tiene sus manifestaciones más decididas en las «alteraciones andaluzas» de mediados de siglo XVII y en la Junta Suprema de Andújar de 1.883. Blas Infante no está inventando Andalucía, al contrario, recoge, rejuvenece y potencia una vieja aunque guadianesca realidad.
El final del siglo XIX en el que transcurre su infancia, es la época de la Restauración, el de las insurrecciones de 1883 y de 1886, son años difíciles que tienen colofón en el 98. Tiempos de crisis profunda del Estado, de problemáticas territoriales con el nacimiento del nacionalismo catalán, vasco y gallego. Tiempos de pésimas cosechas, de proletarización del campesinado y de hambre, de revueltas y de emigración. Tiempos en los que la depresión económica asola Andalucía
Blas Infante estudia en Granada Derecho y Filosofía y Letras. Por sus estudios entra en contacto con destacados especialistas del pasado del Al-Andalus. Contrasta el pasado esplendoroso de Andalucía y su presente dramático, desarrolla sus ansias de luchar por la redención de Andalucía, aumenta sus conocimientos sobre su historia, cultura y realidad. Decide que Andalucía va a ser un hálito medular en su vida. En 1906 gana las oposiciones a notarías, ejerce en Sevilla y entra en contacto con su mundillo intelectual, y a partir de entonces convierte Sevilla en la base y en el eje neurálgico de su acción andalucista.
El año 1915 es fecha clave del andalucismo, aparece la primera edición del Ideal Andaluz, el libro del andalucismo, libro en donde aparecen los fundamentos teóricos del movimiento, sus metas y objetivos, así como una reflexión sobre la trayectoria seguidas hasta el momento. Habla ya de la «sociedad de las regiones españolas» (Blas Infante. Antología de textos. Manuel Ruiz Lagos. Fund. Blas Infante 1983), señala los defectos del centralismo, lamenta el empobrecimiento de una Andalucía incapacitada y agonizante. Se propone levantar Andalucía, recuperarla, rehacerla y regenerarla. Y lo pretende hacer basándose en estos principios: 1- Despertando sus potencias dormidas y estimulándola en la lucha creadora. 2- Fortaleciendo sus cualidades, defendiendo su personalidad, despertando su patriotismo y su dignidad. 3- Encendiendo sus cerebros apagados mediante una acción pedagógica, intensa y adecuada. Y 4- Fortaleciendo la vida económica, devolviendo la tierra, arrancándola al tiránico régimen de propiedad existente. Entre 1916 se produce el despliegue del movimiento andalucista, así como la formulación de sus bases ideológicas, tanto en lo económico como en lo político. Se comienza ya a hablar de federalismo y se crea el primer Centro Andaluz en Sevilla, origen de los que fueron posteriormente apareciendo a lo largo y ancho de Andalucía. Precisamente es el Centro Andaluz de Sevilla quien publica un Manifiesto y un Programa Regionalista donde se formulan las bases de una política andalucista.
En 1923, con la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera el Gobierno central acaba con toda actuación andalucista. Los centros andaluces son cerrados y se prohiben la celebración de actos. En plena represión política Blas Infante se dedica a escribir, redacta sus Cartas Andalucistas como forma de mantener vivo el espíritu andalucista, tiempos de reflexión y de sombras pero también de contactos discretos y organización.
Es ya en 1930 con la caída de la Dictadura cuando el andalucismo y los demás nacionalismos catalán, vasco y gallego, renacen con renovadas fuerzas e intensa actividad, tiempos en los que Blas Infante participa en la vida política de una manera muy directa al amparo de una República recién nacida que acepta la tramitación de los estatutos de autonomía. Precisamente es a la consecución de un estatuto y una autonomía andaluza a lo que dedica sus mayores esfuerzos. Los acontecimientos se precipitan y a los centros andaluces le sigue la Junta Liberalista, asesorada por el Consejo Político Andaluz y por el Consejo Afirmación de Andalucía del que forman parte los intelectuales dedicados al estudio de los antecedentes históricos de Andalucía, así como de sus problemas presentes. El resultado de estos trabajos se difunde en los Ateneos, Centros Andaluces y en su órgano de expresión Andalucia Libre. Y así, La Junta Liberalista de Sevilla en mayo de 1931, solicita a la Diputación que convoque una Asamblea de Diputaciones andaluzas para crear una ponencia que elabore un proyecto de Estatuto Andaluz. Dicha Asamblea se celebra en Sevilla el 6 de julio y se acepta la idea propuesta: la mayoría de los Ayuntamientos consultados se pronuncia favorablemente para que se otorge a Andalucía una autonomía económico administrativa que le permita desenvolverse, libre del exceso del centralismo. En las elecciones de 1931 la candidatura andalucista expone los puntos esenciales: repudio del centralismo, defensa del federalismo y de los planteamientos autonómicos, rechazo del caciquismo y de los tinglados electorales, reforma económica y reforma de la justicia, libertad de enseñanza, libertad matrimonial y religiosa etc. Muchas de estas cuestiones se integran más tarde en el Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Andalucía.
El 2 de abril de 1936 la Junta Liberalista de Andalucía decide publicar con la máxima urgencia y distribuir masivamente el Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Andalucía. Para el desarrollo de la campaña los andalucistas crean la llamada Acción Pro Estatuto Andaluz con la colaboración de sindicatos, partidos políticos, y diversas entidades económicas y culturales. El 15 de junio a puertas del alzamiento militar Blas Infante escribe: «El Estatuto Andaluz será lo que quieran que sea todos los andaluces, pues a todos ellos venimos a llamar para que, con la sencillez y aún el simplismo que deseen, lleguen a delinear la figura de un Gobierno propio» (La identidad de Andalucía. Domínguez Ortiz. Granada 1976). Es detenido el 2 de agosto en su casa de Coria del Río donde celebra con su familia el santo de su segunda hija. Pernocta primero en un cuartelillo de la Falange, luego a manos de la policía y posteriormente en una prisión-cine improvisada. Ocho días más tarde, camino de Carmona, de madrugada, dedos anónimos aprietan el gatillo del crimen. Una descarga cerrada al borde de la cuneta ahoga el grito de ¡Viva Andalucía Libre! antes de que Blas Infante caiga muerto en el linde de una huerta. Ocurrió hace casi setenta años.