LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN - CARLOS CASTANEDA
4, 10 de 2005-07-10 de 2005
-¿De que sirve saber cosas que no valen la pena?
-No hay nada malo en tener miedo. Cuando uno teme, ve las cosas en forma distinta.
-Todo eso es muy fácil de entender. El miedo es el primer enemigo natural que un hombre debe derrotar en el camino del saber.
-Te ocupas demasiado de ti mismo. Ese es el problema. Y eso produce una tremenda fatiga.
-Un hombre va al saber como a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir en cualquier otra forma al saber o a la guerra es un error, y quien lo cometa vivirá para lamentar sus pasos.
-Cuando un hombre ha cumplido estos cuatro requisitos, no hay errores por los que deba rendir cuentas.
-Un “aliado”, dijo, es un poder que un hombre puede traer a su vida para que lo ayude, lo aconseje y le de la fuerza necesaria para ejecutar acciones, grandes o pequeñas, justas o injustas. Este aliado es necesario para engrandecer la vida de un hombre, guiar sus actos y fomentar su conocimiento.
-Era distinto cuando había gente en el mundo, gente que sabia que un hombre podia convertirse en león de montaña o en pájaro, o que un hombre podía volar así nomás. Por eso ya no uso la yerba del diablo. ¿Para qué? ¿Para asustar a los indios?
-¡No! ¡Nunca me enojo con nadie! Ningún ser humano puede hacer nada lo bastante importante para enojarme. Uno se enoja con la gente cuando siente que sus actos son importantes. Yo ya no siento eso.
-Un hombre de conocimiento es alguien que ha seguido de verdad las penurias de aprender. Un hombre que, sin apuro, sin vacilación ha ido lo más lejos que puede en desenredar los secretos del poder y el conocimiento.
-No hay requisitos. Cualquiera puede tratar de llegar a ser hombre de conocimiento; muy pocos llegan a serlo, pero eso es natural. Los enemigos que un hombre encuentra en el camino para llegar a ser un hombre de conocimiento son de veras formidables, de verdad poderosos; y la mayoría, pues, se pierde.
-Un hombre de conocimiento es alguien que ha seguido de verdad las penurias de aprender.
-Ser hombre de conocimiento no tiene permanencia.
-Cuando un hombre empieza a aprender, nunca sabe lo que se va a encontrar. (...) Espera recompensas que nunca llegarán, pues no sabe nada de los trabajos que cuesta aprender.
-El conocimiento no es nunca lo que uno se espera. Cada paso del aprendizaje es un atolladero, y el miedo que el hombre experimenta empieza a crecer sin misericordia, sin ceder.
-¿Y que puede hacer para superar el miedo?
-No debe correr. Debe desafiar a su miedo.
-Y asi ha encontrado a su segundo enemigo: ¡La claridad! Esa claridad de mente, tan difícil de obtener, dispersa el miedo, pero también ciega.
-Un hombre vencido por el poder muere sin saber realmente como manejarlo.
-Un hombre está vencido sólo cuando ya no hace la lucha y se abandona.
-Pero si trata de aprender durante años, en medio de su miedo, terminará conquistándolo porque nunca se habrá abandonado a él en realidad.
-¡La vejez! Este enemigo es el mas cruel de todos, el único al que no se puede vencer por completo; el enemigo al que solamente podrá ahuyentar por un instante.
-¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.
-El problema contigo es que nada más entiendes las cosas de un modo. No piensas que un hombre vuele, y sin embargo un brujo puede recorrer mil kilómetros en un segundo para ver qué está pasando.
-Tu estas de acuerdo en que los pájaros vuelan porque los has visto volar. Volar es cosa común para los pájaros. Pero no estarás de acuerdo en otras cosas que hacen los pájaros, porque nunca los has visto hacerlas.
-No se necesita gran cosa para morir, y buscar la muerte es no buscar nada.
-No hay nada malo en tener miedo. Cuando uno teme, ve las cosas en forma distinta.
-Todo eso es muy fácil de entender. El miedo es el primer enemigo natural que un hombre debe derrotar en el camino del saber.
-Te ocupas demasiado de ti mismo. Ese es el problema. Y eso produce una tremenda fatiga.
-Un hombre va al saber como a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir en cualquier otra forma al saber o a la guerra es un error, y quien lo cometa vivirá para lamentar sus pasos.
-Cuando un hombre ha cumplido estos cuatro requisitos, no hay errores por los que deba rendir cuentas.
-Un “aliado”, dijo, es un poder que un hombre puede traer a su vida para que lo ayude, lo aconseje y le de la fuerza necesaria para ejecutar acciones, grandes o pequeñas, justas o injustas. Este aliado es necesario para engrandecer la vida de un hombre, guiar sus actos y fomentar su conocimiento.
-Era distinto cuando había gente en el mundo, gente que sabia que un hombre podia convertirse en león de montaña o en pájaro, o que un hombre podía volar así nomás. Por eso ya no uso la yerba del diablo. ¿Para qué? ¿Para asustar a los indios?
-¡No! ¡Nunca me enojo con nadie! Ningún ser humano puede hacer nada lo bastante importante para enojarme. Uno se enoja con la gente cuando siente que sus actos son importantes. Yo ya no siento eso.
-Un hombre de conocimiento es alguien que ha seguido de verdad las penurias de aprender. Un hombre que, sin apuro, sin vacilación ha ido lo más lejos que puede en desenredar los secretos del poder y el conocimiento.
-No hay requisitos. Cualquiera puede tratar de llegar a ser hombre de conocimiento; muy pocos llegan a serlo, pero eso es natural. Los enemigos que un hombre encuentra en el camino para llegar a ser un hombre de conocimiento son de veras formidables, de verdad poderosos; y la mayoría, pues, se pierde.
-Un hombre de conocimiento es alguien que ha seguido de verdad las penurias de aprender.
-Ser hombre de conocimiento no tiene permanencia.
-Cuando un hombre empieza a aprender, nunca sabe lo que se va a encontrar. (...) Espera recompensas que nunca llegarán, pues no sabe nada de los trabajos que cuesta aprender.
-El conocimiento no es nunca lo que uno se espera. Cada paso del aprendizaje es un atolladero, y el miedo que el hombre experimenta empieza a crecer sin misericordia, sin ceder.
-¿Y que puede hacer para superar el miedo?
-No debe correr. Debe desafiar a su miedo.
-Y asi ha encontrado a su segundo enemigo: ¡La claridad! Esa claridad de mente, tan difícil de obtener, dispersa el miedo, pero también ciega.
-Un hombre vencido por el poder muere sin saber realmente como manejarlo.
-Un hombre está vencido sólo cuando ya no hace la lucha y se abandona.
-Pero si trata de aprender durante años, en medio de su miedo, terminará conquistándolo porque nunca se habrá abandonado a él en realidad.
-¡La vejez! Este enemigo es el mas cruel de todos, el único al que no se puede vencer por completo; el enemigo al que solamente podrá ahuyentar por un instante.
-¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.
-El problema contigo es que nada más entiendes las cosas de un modo. No piensas que un hombre vuele, y sin embargo un brujo puede recorrer mil kilómetros en un segundo para ver qué está pasando.
-Tu estas de acuerdo en que los pájaros vuelan porque los has visto volar. Volar es cosa común para los pájaros. Pero no estarás de acuerdo en otras cosas que hacen los pájaros, porque nunca los has visto hacerlas.
-No se necesita gran cosa para morir, y buscar la muerte es no buscar nada.