LA ESFERA ANDALUZA
4, 09 de 2006-01-09 de 2006

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Mientras recogía las sucias bragas del suelo, sus pensamientos discurrían por ríos caudalosos cuyas aguas crujían entre peces rojos con morros hinchados y besucones. «La esfera es finita. Empieza y acaba en ella misma.» Decía recordando la última noche. «Pero los meridianos y los paralelos… Redondas. Curvilíneas.» Dudaba chupándose un dedo con las bragas en la mano. «Si las resigo con la punta de un lápiz o una uña, no sabré detenerme. Daré vueltas y vueltas infinitamente.» Sentenciaba oliendo las bragas sucias y seguía preguntándose. «¿Dónde se encuentra la derecha o la izquierda de la esfera? Girando, girando, la derecha es la izquierda y el arriba es el abajo.» Se respondía mojando las bragas con leche de soja y azúcar. «Dentro de la finitud esférica se encuentra cómodamente implantada la infinitud del trazo, el giro indefinido en un plano de curvatura positiva. Parece que la definición de la propia esfera consista en su interna indefinición lineal.» Finalizaba sus cavilaciones la andaluza comiéndoselas.
Sheila